La Flor de Lis es la representación simbólica del lirio, flor que existe en la naturaleza, esta flor apreciada desde Egipto y Grecia, y utilizada como atributo simbólico por el cristianismo como representante de la gloria, el esplendor, la inocencia, la pureza, la alegría y fuerza de vida.
Ya Jesús hace referencia al "campo de lirios" en el Sermón de la Montaña, como la "confianza en Dios, que nunca hace preguntas". Y se lo presenta como flor de atributo de muchos ángeles y santos, como por ejemplo, Gabriel, Antonio de Padua y Domingo.
En el siglo XII los franceses incluyen la Flor de Lis en su heráldica como elemento constitutivo de un conjunto de elementos cuyo fin era representar visualmente un Sentido de Pertenencia y Hermandad entre los caballeros de aquella época, y de esta forma facilitar su reconocimiento en tierras lejanas, demostrando ante sus pares y el mundo sus hazañas personales, su linaje, sus virtudes y abnegaciones. De allí en más los símbolos fueron adoptados por gobiernos, familias, ciudades y personalidades.
Muchos son los atributos que a lo largo de la historia se le adjudican a la intención de la Flor de Lis dentro del conjunto heráldico. Entre ellos podemos mencionar: Ánimo generoso que paga agravios con beneficios; claridad en la dirección que hay que tomar, marcado por el pétalo central; Unión, dado por el lazo que une los tres pétalos.
De esta forma llegamos a principios de nuestro siglo, cuando nuestro Movimiento Exploradoril adopta como símbolo la Flor de Lis como distintivo por primera vez, y de allí en más es utilizada internacionalmente.
Ya Jesús hace referencia al "campo de lirios" en el Sermón de la Montaña, como la "confianza en Dios, que nunca hace preguntas". Y se lo presenta como flor de atributo de muchos ángeles y santos, como por ejemplo, Gabriel, Antonio de Padua y Domingo.
En el siglo XII los franceses incluyen la Flor de Lis en su heráldica como elemento constitutivo de un conjunto de elementos cuyo fin era representar visualmente un Sentido de Pertenencia y Hermandad entre los caballeros de aquella época, y de esta forma facilitar su reconocimiento en tierras lejanas, demostrando ante sus pares y el mundo sus hazañas personales, su linaje, sus virtudes y abnegaciones. De allí en más los símbolos fueron adoptados por gobiernos, familias, ciudades y personalidades.
Muchos son los atributos que a lo largo de la historia se le adjudican a la intención de la Flor de Lis dentro del conjunto heráldico. Entre ellos podemos mencionar: Ánimo generoso que paga agravios con beneficios; claridad en la dirección que hay que tomar, marcado por el pétalo central; Unión, dado por el lazo que une los tres pétalos.
De esta forma llegamos a principios de nuestro siglo, cuando nuestro Movimiento Exploradoril adopta como símbolo la Flor de Lis como distintivo por primera vez, y de allí en más es utilizada internacionalmente.